Los personajes femeninos más complejos que he leído Parte 1

d792f1a0777df65956b42a84b32247f6

Personajes femeninos la verdad que hay de todo tipo. En la actualidad hemos visto cuánto daño le ha hecho a la figura femenina la representación de una mujer delicada, en apuros, que necesita de la ayuda de un hombre noble. Sabemos que de alguna forma social nos explica los problemas que se fueron desarrollando a través de los años por aceptar ese perfil como el corresponde al de una mujer.

Hoy en día, es más grato ver en las historias a personajes femeninos con fuerza, independencia y una mujer que se atreve a ser ella misma, o que, más allá de su delicadeza, está dispuesta a pelear por lo que cree, sale en busca de aventuras, y un largo etc ¡Y eso es genial! Pero no es la clase de personaje femenino de la que vengo a abordar en esta serie.

Siempre me llamo la atención los personajes femeninos en el momento del quiebre. En el momento en que rompe con lo esperado, no por sobresalir maravillosamente bien, si no, sólo por salir. Son personajes más complejos, más intensos, menos habituales, un intermedio que sería difícil discernir a simples palabras, son personajes que casi ni se hablan mucho por el inusual psicológico de éstas.

Estas obras obviamente a mi opinión personal todo escritor debe leer, y darse la oportunidad de analizarlos. Muchas veces uno cuando escribe no quiere caer en clichés. Y ejemplos como éstos son fundamentales para analizar. Si algo me paso al leerlos es darme cuenta que el personaje era tan interesante que se podía juzgar que la trama no sería la misma o no tendría el mismo valor, sabor o color sin la pieza fundamental de ese personaje. Lo que me hace preguntar es: qué es lo que tienen para destacar tanto.

Los tres ejemplos que voy a ir agregando son sacados de tres tipos de obras distintas:

  • Sawa Nakamura del manga Aku no Hana.
  • Alejandra Vidal Olmos del libro Sobre Héroes y tumbas de Ernesto Sabato.
  • Lisa Budrow del libro y película Chica interrumpida.
  • Y voy a dejar un etc porque capaz con el tiempo se agreguen más a la lista.

f7ec722d93fe3a26820f81989d0b8ec6

Estos personajes que les voy a comentar me fascinan porque no son simples bajo ningún concepto: ninguna es un héroe, ni tampoco una desvalida. Parecieran ser víctimas, pero al final terminan encarnando al peligro. Otro aspecto que quiero resaltar en cada caso fue como cada autor de las obras eligió la forma más efectiva para abordarlas. He visto patrones en común que tienen que ver con la bipolaridad o la dualidad, que se contradicen y se revelan entre sí. Y un constante sentido de la auto-destrucción, y porque no, casi involuntariamente aludiendo al fuego, como si fuera la representación de la turbulencia que nace en el interior de ellas.

 


Para empezar con el de hoy… elegí un manga japonés.

ACLARACIÓN:

Aunque me veo obligada a hacer un aclaración para aquellos que no están familiarizados con el tema de: manga, Japón, y los mangakas, etc. Los mangakas suelen hacer sus historias dependiendo de lo que les exijan muchas veces las editoriales, no siempre tienen libre albedrio absoluto para sus creaciones, tienen que prestarse a ciertos criterios, demandas o temáticas que les pueda exigir su editor. En Japón las producciones de manga y anime son un mundo muy distinto a la hora hablar de arte-creación y publicación. Aun así, he notado que, para los mangakas, muchas veces estas limitaciones les sirve como reto y logran dentro de aquellos limites explotar la imaginación y de alguna manera filtrar lo que ellos quieren transmitir en la historia a pesar de las restricciones. Lo cual los obliga a hacer cosas muy interesantes. Además, deben considerar también la competencia que hay entre los mangakas con los cientos de mangas que salen cada semana. Por lo cual los lleva a sobresaltar la atención de su obra explotando el estilo de cada uno, o ya sea si hablamos una explotación de un género como es por ejemplo el Gore, o explotando por el tipo de categoría a la que pertenecen, o temática o el fanservice, etc. Ahora, teniendo en cuenta todo esto, es por eso que el manga tiene ciertas rarezas debido a los aspectos que ya expliqué, y es por esto que el mundo del manga entre lectores es un gusto particular, que a no todos les apetece. Más allá de eso, siguen siendo historias muchas veces bien construidas que no hay que despreciar.


Shūzō Oshimi es un mangaka que suele tener un estilo en sus obras que siempre llevan a la incomodidad, a las situaciones extrañas, absurdas, completamente exageradas hasta el punto de la vergüenza ajena, pero, también, llevando a los personajes a situaciones inquietantes y emocionalmente violentas. Dentro de sus obras las que se destacó fue Aku no hana salida el 9 de septiembre del 2009, contando con once volúmenes recopilatorios. En este manga se encuentra el personaje femenino que quiero abordar.


Parte 1

aku_no_hana_30_41-e1574744253292.jpg

Sawa Nakamura

 

¿Es el personaje principal? No y sí. Todo el que leyó este manga sabe que la historia se mueve casi gracias a su presencia. Y sin ella no habría Aku no hana.

En esta historia se nos presenta a Takao Kasuga un estudiante con una vida muy normal y cansado de estar en un pueblo muy aburrido. Él cree ser diferente y pretende estar en otra sintonía por sus gustos en la lectura, y por estar, además, enamorado de la chica ideal de la clase, considerándola su musa. La historia en este aspecto va a ser bastante tramposa, porque nos presenta a un típico personaje de anime con los típicos deseos de un pre-adolescente. Mientras Nakamura en un principio no resalta para nada, ni siquiera para Kasuga. Oshimi nos hace creer que el centro de la historia va a girar en torno a Kasuga, su amada Saeki y sus deseos románticos para conquistarla.

aku_no_hana_1_10
Kasuga y Saeki
aku_no_hana_1_13
Kasuga y Nakamura

Esto parece muy plano y simplista, pero acá va la ironía: la persona que le da vuelta a la  a la vida monótona de Kasuga, la que va a amar incondicionalmente y lo va a llevar al extremo de la adrenalina no es la musa que siempre adoro, si no, a la que siempre ignoro.

¿Es una historia de amor? Sí y no. En realidad, es una historia terrible de ansiedad, mentiras, manipulaciones, y dependencia emocional en el primer amor.

El desarrollo inicia cuando Kasuga en un impulso le termina robando la ropa de gimnasia a Saeki. Pero él no contaba que hubiera un testigo de eso: que es Sawa Nakamura.

Ella es el ojo observador que ve a Kasuga caer por un deseo sucio y compulsivo hacia alguien a quien parece adorar. Esta contradicción a Nakamura le repele y al mismo tiempo le es atrayente. Ella ve en él a alguien menos hipócrita, mas bestia y por lo tanto más verdadero. Por lo cual encuentra una excusa para chantajearlo y amenazarlo con contarle su fechoría a Saeki y hacerle sentir presionado casi todo el tiempo.

 

c29533e3e6c1962efae458f16be3c593b30f1e9fcc2da4f1519a556110249021

Acá es donde despega la acción, donde los enamorados, terminan y parecen ser víctimas de los actos extremos y bizarros de Nakamura. Y su relación es interrumpida por sus actos viles. Oshimi nos da la primera impresión en torno a este personaje femenino básicamente como una bully.

 

Luego de varios capítulos opresivos, llega el punto culmine donde Nakamura, aunque nos haya parecido al principio una loca antisocial que le hace bullyng, en sus gritos hay una certeza en sus denuncias y un trasfondo más oscuro que es mucho más grande de lo que a simple vista se puede precisar sobre ella. Esto al personaje principal lo encandila. Y presencia en todo su esplendor a la flor del mal.


mejores-poemas-de-charles-baudelaire
Charles Baudelaire

No olvidemos que es lo que Charles Baudelaire transmite en su poemario Las Flores del Mal. La denuncia a lo que supuestamente es correcto y civilizado. Porque si eso es el bien ¿por qué el humano cae en la penuria, la corrupción, el silencio y la miseria? Entonces, estar del otro lado de eso, “lo que está mal”, es lo que aleja al ser humano de la falsedad del bien y se aleja de aquello que lleva al humano a la explotación perniciosa y a la esclavitud, tomando de su parte todo lo que sería sería desagradable, feo y repudiado para enaltecerlo y glorificarlo.


 

Lo que Kasuga entiende en este punto culmine, donde es encandilado, donde al final le ruega a Nakamura que no lo deje, es que ella no va a sacarlo de la monotonía del pueblo atreves de la felicidad y del entendimiento, al contrario. Lo sacude del ensimismamiento a través de la vulnerabilidad, la ansiedad, y la furia por odiar y cuestionar y transgredir. Donde lo deja con una constante preocupación lidiando con la incertidumbre. 

En la trama vamos a ver que en la mente de Nakamura ya se estaba gestado algo contrario de lo que la sociedad impone y el ser humano responde de forma inconsciente e innata, y ella lo rechaza completamente, exactamente como el libro que tanto él leía y admirada (las flores del mal) y esto de la persona que menos espero algo y que siempre estuvo cerca.

Lo que nos da a luz a lo más retorcido que puede pasar entre ellos dos: una dependencia emocional con una mezcla extraña de miedo, dolor, obsesión, culpa y desasosiego.

A partir de aquí, se desarrolla la segunda parte, donde se re afirma este complejo existencial en ella, y la necesidad de Kasuga en complacerla. Donde, poco a poco, se enamora incluso con los obvios defectos que ella puede tener.

Es interesante observar que cuando ambos personajes (Kasuga y Saeki) entran en contacto con Nakamura, es cuando se da toda esta maraña que caracteriza a la novela, porque ellos se transforman en algo muy distinto de lo que solían ser. Kasuga pasa de ser alguien tímido, inactivo, simple y tranquilo a ser alguien más desesperado, mentiroso, cómplice de vandalismo, inconforme y más rebelde. Y Saeki de ser tranquila, sumisa y modelo de las buenas costumbres, a alguien más histriónica con manipulaciones bajas, celos ciegos y caprichosos.

aku_no_hana_19_7aku_no_hana_28_29

 

aku_no_hana_25_14aku_no_hana_25_23

 

 

 

 

Y ambos sacan a relucir lo peor de ellos a tal punto que no les importa destruir a los demás o a ellos mismos. Como si esa fuera la verdadera esencia de ese pueblo enfermo de donde viven. Chismes, golpes bajos, monotonía, deseos reprimidos, fealdad, conformismo, ira. Todos viven conformes, filtrados y con deseos banales del día a día deformándose en lo peor. Pero con Nakamura en el centro del eje esto salta a flote sin ningún filtro por parte de ellos. Casi como si ella fuera una especie de prisma.

Mientras en Nakamura hay una necesidad de conectar de forma real sin falsedad, sin ningún tipo de mascara, sin costumbres fingidas, sin importarle los límites.

sawa_nakamura_aku_no_hana_by_carly4015-d8lhd9k

Ella reniega de lo que el ser humano intenta ocultar de su propia naturaleza, representando un grito en medio del vacío, encarnando la ansiedad en medio de lo mundano. La desesperación de ser demasiado consientes de estar viviendo en un despropósito hipócrita en un mundo muy pequeño, trivial y fugaz.

Llegando hasta acá, se vislumbra lo suficiente lo que quiero abordar en relación con el personaje. Hay una pulsión de violencia que se va acrecentando cuando entra en contacto con las personas. Uno puede especular miles de razones de porqué es como és. He visto otros análisis donde se la califica rápidamente como sociópata y se entiende porque es debatible.

Hay un vaivén muy bipolar donde ella es la que persigue y ataca, pero constantemente se ve aislada observando los paisajes de su pueblo. Hay un lado de su personalidad que quiere huir, que es violento, que reniega de todo, que es indiferente a lo que siente pueril y frívolo; y otro lado más ameno que lo quiere todo, que es travieso, que es avasallante, inescrupulosa, atrevida, pero también es opresiva y llena de ansiedad.

 

tumblr_n68m1iCXkN1sysfp1o1_500

 

Esto nos traslada a lo obvio: la contradicción. Donde la odias o la amas, o la amas-odias al mismo tiempo ¿Qué la hace tan especial? ¿Cómo un personaje así puede marcar tanto una historia? ¿Por qué destaca así? Y lo vea por donde lo vea, creo que hay un romanticismo masoquista en donde la dicotomía del “nos atrae y nos repele” nos arrastra a una incertidumbre que no es del todo respondida y por eso mismo provoca una adicción casi en verla otra vez, aun sabiendo que puede haber tensión, miedo o dolor en ello.

El autor para lograr que el sentimiento toxico de amar lo que te hace mal se transmitiera de la forma más ideal posible, y esto lo hizo sabiendo estrictamente que mostrar y que no mostrar en Sawa Nakamura.

 

0_JUHkaDt2xRzxPetj

Cuando dicen que es mejor mostrar, y no decir es un recurso efectivo para los escritores, realmente lo es, y no solo se sujeta a mostrar el hacha o el cuchillo en una escena anterior. Si no que se emplea a casi todo elemento que existe en una historia y esto también aplica a un personaje.

Al final de la historia muchos años después se aborda la vida de Kasuga, y también la de Saeki, pero lo único que nos surge en la mente es saber sobre Nakamura. Como si también implícitamente estuviéramos comprometidos con ella. La historia nos da como pieza final un telón de cierre sobre ella para casi conformarnos o dejarnos tranquilos con cierta respuesta o certeza sobre su persona. Y así termina Aku no hana.

Que si bien nos da un cierre hay entremezclado una nostalgia que queda suspendida, porque se asemeja con la realidad en donde las vivencias no hay verdaderos telones de cierre, no hay respuestas exactamente como las queremos. Y la incertidumbre incluso de lo que amamos y nos duele es lo que a veces a algunos les toca vivir les guste o no y de ahí como muchos se sientan a pesar de todo un gusto amargo al terminarlo.

 

encuentro_kasuga_y_nakamura_by_carly4015-d763tau

 

 

Una de mis citas favoritas de los poemas que inspiraban a Kasuga es:

 

“Que tú llegues del cielo o el infierno, ¿Qué importa? Belleza, inmenso monstruo, pavoroso e ingenuo. Si tu mirar, tu risa, tu pie, me abren las puertas de un infinito que amo y nunca conocí.

Satánica o divina, ¿Qué importa? Ángel, Sirena, ¿Qué importa? Si tu vuelves – hada de ojos de raso, resplandor, ritmo, aroma ¡oh mi señora única! – Menos odioso el mundo, más ligero el instante.”

Las Flores del Mal de Charles Baudelaire